Escenario SUEGRA para Saga Por Emilio Garcia

El juego táctico de batallas medievales.
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Gakis
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Escenario SUEGRA para Saga Por Emilio Garcia

Mensaje por Gakis » Dom Sep 02, 2018 10:19 pm

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Un breve comentario al escenario ante las ideologías que tocan en este momento.

Este escenario ha sido inspirado por una simpática conversación, en el grupo de una liga de Saga, acerca de las relaciones sociales y familiares cotidianas.

Conozco bien el tema porque he crecido con tres hermanas comprensivas y generosas, me ha educado una madre cuya memoria honro todos los días con nostalgia y cariño eterno, estoy casado con una esposa cuya paciencia y amor es inagotable y tengo el honor de tener unas amigas admirables a las que considero parte imprescindible de mi vida. Y mi suegra es un encanto de persona.

Así que a pesar del riesgo de ser tachado por las mil cosas que interesan actualmente a la situación política, me he decidido a escribirlo como un homenaje a todas las mujeres que con inteligencia, humildad y buen humor (conceptos siempre indisolublemente ligados) saben tomarse a broma sin ofenderse ciertas actitudes del género femenino, así como saben bromear, también sin ofender, a costa de ciertas actitudes del género masculino.

Quien quiera entender, que entienda; quien quiera hacer sangre, que la haga. Allá cada cual. Yo tengo la conciencia tranquila.

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DEBEMOS RESCATAR A MAMÁ

El Señor de la Guerra de la zona siente que la vida le sonríe esta mañana. Está muy contento. Realmente contento.
Nada más despertarse le ha sido leída (él no sabe leer, qué estupidez perder el tiempo en tonterías de ese tipo) una misiva de su poderoso enemigo mortal que contiene un sencillo mensaje: "tengo en mi poder a la madre de tu esposa; entrégame los Territorios del Norte o no volverás a verla."

Inmediatamente ha pedido un copioso desayuno, lo ha atacado con un apetito excelente y ha hecho llamar al jefe de su guardia personal, a quien ha empezado a hablar animadamente en cuanto se ha presentado ante su mesa. De entre el festival de eructos, sorbos, chupetones de huesos y otros ruidos variados de su hambriento jefe, el fiel soldado ha acertado a entender lo siguiente:

- Mi estimado Waofoborgo, quiero que refuerces ahora mismo los Territorios del Norte con todas las tropas de las que podamos disponer. Además, haz una leva ¡no, mejor tres levas! de entre los campesinos más fuertes del reino. Págales bien y entrénales sin descanso. Los quiero motivados y bien preparados. Y los envías a reforzar las guarniciones de los Territorios del Norte.

- Oh, mi glorioso señor Sisebuto, conquistador de tierras y sometedor de pueblos, se hará como dices, pero ¿a qué viene ese interés repentino por esos territorios yermos, fríos y desangelados que tanto desean nuestros poderosos enemigos mortales? No sé qué han visto en ellos para tanto anhelarlos.

- ¡Yo tampoco, pero jamás los van a tener! ¿Me entiendes? ¡¡Jamás!! - Sisebuto se calma y carraspea un poco - debemos mantener nuestro prestigio, ya sabes...

- No se hable más, mi rey. Con tu permiso me pongo manos a la obra.

Waofoborgo se dispone a salir cuando una chillona voz femenina le hace dar un respingo:

- ¿Y con el mío? ¿Cuentas con mi permiso?

- Mi señora Cunegunda, con vuestro permiso...

-¡No lo tienes! ¡Te quedas aquí hasta que esto se aclare!
¡Y tú, Sisebuto! Estas disposiciones no tendrán que ver con que mi madre está desaparecida, ¿verdad?

- Claro que no, "Kartofilna", ¿por qué piensas eso?

- ¡Porque he escuchado al escribano cuando te leía la misiva que has recibido esta mañana! Si hubieras aprendido a leer, oh imbécil, podrías haberla leído en silencio.
¡Y te tengo dicho que no me llames "Kartofilna" cuando me tienes cabreada!

Sisebuto ha perdido el apetito por completo. Peor aún: se le ha revuelto la comida en el estómago. La euforia de hace unos segundos ha tornado en una expresión ceniza.

La voz de su esposa suena otra vez, como un martillo, en sus oídos:

- Ya estás dando órdenes para ir a rescatar a mamá al reino de nuestros poderosos enemigos mortales.

- ¿Y no la podemos canjear por los yermos, fríos y desangelados Territorios del Norte?

- De ninguna manera. Raptar a mamá se merece una expedición de castigo, a la que yo también, que lo sepas, voy a ir.

Y adoptando un aire de superioridad triunfal, Cunegunda suelta el último golpe antes de salir de la sala:

- Además, debemos mantener nuestro prestigio, ¿no es así?

Sisebuto y Waofoborgo cruzan una mirada tan aprensiva y triste como los yermos, fríos y desangelados Territorios del Norte.


BANDAS

Debido a la universalidad de las características y reglas especiales de este escenario, puede ser jugado con cualquier Banda y en cualquier época, a 7 puntos por Banda.

TERRENO Y DESPLIEGUE

Como habitualmente seleeccionados para el esceenario v2 choque de reyes, pero con los siguientes añadidos: es obligatoria la colocación de un elemento de terreno, inamovible, en el centro justo del tablero, que será considerado Terreno Impasable. Representa un Torreón inexpugnable. Ahí se colocará una miniatura de Suegra o cualquier otra miniatura que a juicio de los jugadores represente con justicia a esta entrañable figura familiar.

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DURACIÓN DE LA PARTIDA

La partida terminará al finalizar el turno 6.

REGLAS ESPECIALES

- "Nos vamos de aventura, chicas"

Cunegunda se ha empeñado en acompañar a su marido, pero considera que es un atraso sufrir las penalidades que conlleva una campaña militar. Por eso se ha llevado a todas sus damas de compañía y el equipaje necesario para todas. Además ha invitado a todas sus amigas, que se han llevado a sus respectivas damas de compañía y el equipaje necesario para todas.
Enteradas de esto, las esposas de sus poderosos enemigos mortales han decidido no ser menos y han hecho exactamente lo mismo, para desesperación de los líderes de ambos ejércitos.

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Además de los 7 puntos de su Banda, cada jugador debe proveer una Leva desarmada de 12 miniaturas que representa a las esposas, damas y bagaje que les acompaña. Para representar que van a situarse donde a ellas les dé la gana, cada jugador debe colocar la Leva de su contrario en la parte de la zona de despliegue de su contrario que le apetezca. Ambas deben ser desplegadas antes que ninguna otra unidad amiga.

Estas Levas no combaten nunca, no generan dado Saga, no sufren Fatiga nunca y no pueden ser atacadas; respetamos a las damas incluso en el campo de batalla, faltaría más.
Ambas Levas sólo pueden, y deben, hacer un movimiento MC al empezar cada turno de su Banda hacia el terreno donde está la Suegra, porque así como Cunegunda desea ver a su madre, las esposas de sus poderosos enemigos mortales quieren visitar a la que se ha convertido en una buena amiga para ellas.

A partir de que estas Levas hayan tocado el terreno del Torreón, se desplazan alrededor de él en la dirección que se desee, con alguna de sus figuras siempre en contacto con el terreno.
Todas las unidades amigas que comiencen su turno a C o menos de las Levas de las esposas reciben automáticamente una Fatiga debido a la preocupación mutua que sienten, expresada con frases como "¿qué rayos hacéis yendo directamente hacia el enemigo, insensatas?", "no des de comer cualquier guarrería al caballo, que después se pone malo" o "a ver si vas a volver con la cota de malla agujereada, que está recién arreglada".


- Chancleta en mano y mirada fulminante

Cada vez que un jugador pierda un dado Saga, lanza un d6. Con un resultado de 1 a 5, su Warlord recibe una mirada fulminante de su esposa y un chancletazo, que le causa una Fatiga. Con un 6, el Warlord recibe una mirada fulminante de su esposa y escucha las palabras "qué perder dados ni qué leches" y sigue manteniendo la misma cantidad de dados Saga hasta que pierda otro, momento en el que lanzará de nuevo el d6.

- "Que se queden ellos con la Suegra"

Ambas Bandas quieren ganar la batalla para mantener su prestigio, pero por alguna inexplicable razón nadie quiere llevarse a quien ha sido la causa del enfrentamiento.

Cualquier unidad que se encuentre a MC o menos del terreno donde se encuentra la Suegra, recibe una Fatiga al principio de su turno.

- "¿Qué ha sido ese grito?"

Al comienzo del turno 4 de cada jugador, se escucha un alarido escalofriante desde la zona donde están las reinas, señoras, damas y amigas.

Todos los soldados se vuelven aterrados temiéndose lo peor.

Cada jugador lanza un d6. Con un resultado de 1-2, las mujeres han recibido una andanada de flechas que han podido esquivar a duras penas; todas las unidades de su Banda reciben una Fatiga por el susto.

Con un resultado de 3 a 6, el grupo más cercano avisa a los demás de que las chicas se han venido arriba con el fragor de la batalla y han lanzado algo parecido a un grito de guerra; no ha pasado nada. El Warlord y varios miles de soldados piensan simultáneamente: "mujeres". Y siguen peleando.


- "La esposa del Warlord enemigo es realmente encantadora, cariño"

Saltándose los rústicos prejuicios que condicionan a los básicos elementos masculinos que toman parte en el combate, las esposas (y todo su séquito) de ambos Warlords se han encontrado en el campo de batalla y han comenzado a confraternizar con sus teóricas enemigas.

Antes de empezar el turno 6, cualquier jugador lanza un d6.
Con un resultado de 1 a 3, la batalla se detiene durante todo el turno de ambos jugadores hasta que las damas dejan de conversar, lo que aprovechan todas las unidades de ambas Bandas para retirar una de sus Fatigas. La partida se alarga hasta el final del turno 7.
Con un resultado de 4 a 6, las señoras se retiran de la zona de combate principal, mientras charlan animadamente, para compartir la merienda que traían preparada y charlar un ratito más. La batalla prosigue normalmente y termina al final del turno 6.

CONDICIONES DE VICTORIA

Para saber quién ha ganado la batalla, se aplican las condiciones habituales.
Y para saber quién gana la partida, cada jugador lanza un d6. El jugador que haya ganado la batalla añade +1 al resultado del dado.
El que menos puntuación saque se queda con la Suegra y pierde la partida.
En caso de empate, la Suegra se queda en el Torreón y ambos jugadores ganan.
No se permite pactar de antemano el empate; hay que ser valiente y tomarse la vida como venga.


Este escenario está dedicado con todo el cariño a todas las mujeres de este mundo, sin las que, sinceramente, no seríamos nada.

Mi agradecimiento a Tío Culebras, Aníbal Borja, Sergiokeko y Puni por sus divertidas aportaciones en forma de varias reglas especiales para este escenario, que también es suyo.

Carlos Emilio García García (Emilito)
Wyrd bid ful araed....

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