En tiempos de guerra....

Resúmenes de partidas, relatos, noticias y comentarios sobre juegos de rol y mesa.
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En tiempos de guerra....

Mensaje por Culebras » Vie Ene 11, 2013 1:18 am

AVISO:

Este post es solamente para ir haciendo la historia de la partida de "El Señor de los Anillos" (MERP) que estamos jugando actualmente en el club. Asi que cualquier comentario será borrado o movido a otro tema.



Arthedain. Año de 1974 de la Tercera Edad....

Hace ya dos días que el grupo formado por el gondoriano Gunthar, el enano Thor Cejohierrro, el nórdico eotheod Ehalaf y la mujer elfo Clarshil se unieron a la comitiva de la Dama Melyanna, su escolta Dimrod de Minas Anor y el mozo de caballerizas eotheod Eoden.
Tras negociar con Dimrod, y sin nada mejor que hacer y en vista de que se acerca el invierno más duro que se recuerda en esta zona de Eriador, decidieron escoltar a Melyanna y su comitiva hasta la capital de Arthedain, Fornost Erain, en donde ella tiene concertado matrimonio con el heredero de la noble familia Eketta, Faramis Eketta.

La primera parada fue en la posada La Perca dorada en la cuaderna sur, en cuyas inmediaciones vive Matha Pieldegamo, una hobbit pelosa, antigua sirviente y amiga de la infancia de Melyanna.
Después de un día de viaje bajo la lluvia y cubiertos de barro, antes de entrar a la posada, Melyanna altaneramente les indico que fueran a buscarla, hecho que indigno sobremanera a Cejohierro, hambriento y calado hasta los huesos, aunque no pudo evitar seguir mojado, su hambre fue saciado por la despensa de Matha ante la atónita y algo asqueada mirada de la mujer elfo Clarshil.
Tras el encuentro entre las dos viejas amigas el carácter de Melyanna se relajo, Matha acompañaría a su vieja amiga en el día de su boda y entraría en su casa como Ama de Llaves.

Al día siguiente tras descansar y en con un tiempo frío partieron hacia el pueblo de Bree, en donde se unirían a una de las caravanas que viajan por el Camino Verde hacia Fornost. El viaje se retraso por las ganas de Thor de degustar la famosa hierba de los medianos, que no pudo evitar visitar una tienda en donde tras una ardua negociación consiguió una hermosa pipa y tabaco para varias semanas.

El viaje por el bucólico paisaje de La Comarca transcurrió con aparente normalidad, hasta que unos gritos de auxilio les hicieron detenerse en el camino. Clarshil fue la primera en salir corriendo hacia los gritos seguida del señor enano y Ehalaf. Gunthar mientras tanto se quedo junto a Eoden y Dimrod custodiando a Melyanna, Matha y las pertenencias.
Al llegar a un claro, Clarshil vio a un mediano que agarraba con sus dos manos una vara de madera, sus pies, otro mediano se desangraba. Con una mirada de miedo, pero con determinación encaraba a un enorme jabalí que cargaba sobre él.
Cejohierro sin pensarlo corrió para ponerse en el camino del jabalí. Clarshil tenso su arco y disparo. El jabalí embistió al enano, este haciendo gala de la tozudez de los naugrim, aguanto la embestida y devolvión el golpe con su martillo. En pocos segundos el jabalí estaba muerto por los golpes enanos y las flechas elficas.
Tras socorrer al hobbit, John Ciñatiesa, entre Ehalaf y Matha, su hermano Bolgo les dio las gracias y les explico que el jabalí pertenece a uno de los nobles Arthedain que cazan al norte del bosque, Lord Tarma. Estos jabalís son soltados y cuando alguno se escapa de las lanzas dunedain, se convierte en un peligro para los medianos que viajan por los bosque de la Cuaderna del Norte.

Los rumores sobre el mal proveniente de Angmar habían llegado hasta La Comarca. El puente del Brandivino estaba custodiado por la milicia de los medianos. Estos les advierten que las noticias provenientes de Bree no son nada halagüeñas. Parece ser que está atestada por refugiados pues parece ser que el puño de hierro del Rey Brujo está golpeando fuerte.

Con estas inquietantes noticias el grupo acampo al norte del bosque viejo. Esa noche fue larga y de vigilia. Clarshil se adentró a explorar el viejo bosque. Las antiguas leyendas hablaban de arboles que se movían y que al haber perdido a sus pastores se habían vuelto irascibles con los extraños. Esa noche cuando empezaron a oír ruidos, y ante la apatía de Clarshil que en vez de vigilar el bosque estaba meditando, Thor, Gunthar y Ehalaf sin saber donde estaba la mujer elfo se acercaron con antorchas al bosque, cuando fueron atacados por enormes y rápidas ramas que les arrancaron las antorchas de las manos. Con miedo y aterrorizados Gunthar hizo un perímetro de fogatas que ahuyentaron a las ramas. El amanecer nubloso no presagiaba cosas buenas.

Al atardecer acamparon en una pequeña loma sobre la que descansaba las ruinas de una antigua torre. Agotados por no haber descansado el día anterior se echaron a dormir tras degustar uno de los guisos de Matha, ayudada por Thor.

Mientras Ehalaf hace su guardia, unos ruidos le sobresaltan, al girarse tras despertar a sus compañeros, dos pares de ojos carmesíes le observan en la oscuridad atemorizando su corazón que se hiela por el frío que le provocan las sombras....
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Re: En tiempos de guerra....

Mensaje por Culebras » Jue Ene 24, 2013 11:03 am

..... Ehalaf no puede dejar de mirar hipnotizado los ojos carmesis que le observan entre las sombras. Su cuerpo queda paralizado y su mente se hunde en terroríficas pesadillas.
Cejohierro que se ha despertado al ver como las sombras se acercan a su amigo, se levanta de un salto empuñando el martillo de sus antepasados mientras de su garganta surgen antiguos gritos de guerra de Khazad-dûm.
Dimrod se despierta sobresalado y desenvaina su espada larga, mientras Matha y Melyanna aterrorizadas se acurrucan junto a una pared sollozando de terror. Eoden es incapaz de moverse muerto también de miedo. Clarshil que acechaba entre las sombras dispara su arco, pero ve con sorpresa como su flecha traspasa la sombra perdiendose en la lejanía. Comprendiendo que sus flechas son inutiles, saca a Melyanna y Matha de las ruinas alejándolas del combate.
Dimron también comprende que su espada no puede hacer daño a los espectros de los túmulos, asi que lucha por defender su vida y la de su señora. Cejohierro se enfrenta a uno de los tumularios, parando los golpes de su espada y contestando con su martillo. Un fuerte golpe capaz de partir en dos a una persona parte el escudo de Cejohierro, que devuelver el golpe y envía al espectro de nuevo a su mundo de tinieblas. Ehalaf al ver desvanecerse al espectro vuelve en si y tras unos segundos de conmoción saca su hacha y sale en ayuda de Dimrod que está acorralado contra la pared. Entre él y Cejohierro terminan con el segundo tumulario.
Tras descansar mejor que peor lo que queda de noche, el día amance despejado, sin niebla.
Rebuscando entre las ruinas, encuentran la entrada del túmulo. Allí encuentran las tumbas de dos guerreros de Arnor de comienzos de la Tercera Edad. Sabiendo por palabras de Dimrod que las leyendas dicen que para romper la maldición hay que sacar todo lo que ataba a los tumularios a su vida pasada al exterior para que pueda ser cogido por cualquiera, vacían las tumbas, no sin antes quedarse con algunos de los objetos, como un escudo que reemplaza al de Cejohierro, un martillo y unas puntas de flecha. Además Clarshil se pone en su capa un hermoso broche.

Al anochecer llegan a Bree, allí preguntan al guardia de la puerta por una posada. Bree está atestado de refugiados y viajeros, estos últimos ocupan casi todas las posadas. El guardia de la puerta les dice que tal vez la posada "La Joya de la Concha" tenga habitaciones, al ser la más cara de Bree puede que no esté completa.
Mientras hablan con el guardia, dos soldados de Arthedain se acercan. Les dicen que pueden acompañarlos hasta la posada si no saben el camino. Dimrod accede. Mientras van por la calle que lleva a la posada, Clarshil observa que los soldados no tienen un aspecto muy cuidado para ser soldados, estando sus ropas sucias y sus caras sin afeitar. Esto le hace sospechar.
La posada de "La Joya de la Concha" es pequeña pero muy acogedora y con más comodidades que cualquier otra posada de Bree.
En su pequeña sala común, mientras cenan observan la partida de cartas que se desarrolla en la mesa de al lado. Uno de los parroquianos está indignado por la abultada cantidad de dinero que está perdiendo. El afortunado es un juglar llamado Galastel, aunque es conocido en Bree como el tahur púrpura por sus ropas.
Esta partida y el brillo de las monedas que hay sobre la mesa, llaman la atención de Clashil la cuál es retada por Galastel a una partida de un juego que llama "El cambio de marea", juego muy popular entre los marineros del oeste de la Tierra Media. Clarshil acepta y tras varias reñidas partidas y con los jocosos comentarios de los parroquianos anteriormente desplumados consigue ganar a Galastel.
El Tahur Púrpura es invitado a la mesa de Clarshil, Ehalaf y Cejohierro en donde hace una muestra prodigiosa de su arte, llegando a emociona a un Cejohierro algo ebrio con una canción en su propio idioma.
Dimrod decide contratar a Galastel para que entretenga a Melyanna hasta Fornost, pues también va el Tahur hacia alli en la caravana que sale en dos días.
La noche, mientras Clarshil ya descansada acicala su larga melena con el sonido de fondo de los ronquidos de sus compañeros, se sobresalta con ruidos procedentes de la habitación de Melyanna.
Cuando llegan allí, tras derribar la puerta, ven el pequeño cuerpo de Matha insconciente en el suelo, la habitación revuelta con la ventana abierta dejando entrar la lluvia en la habitación. Al asomarse ven como cinco hombres corren en dirección a la puerta del norte con Melyanna dentro de un saco y cargando con sus sacos.
Con las ropas de dormir y descalzos Thor Cejohierro, Ehalaf y Eoden saltan por la ventana cayendo sobre el barro de la calle. Eoden que es el único que cae bien sale corriendo en pos de su señora seguidos de Ehalaf y Thor, que ha caido mál y se levanta dolorido.
Uno de los raptores se gira y golpea a Eoden derribándolo, luego encara a Ehalaf, pero este mucho más rápido descarga su hacha sobre el hombro de su adversario, destrozándolo y haciendo hincar de rodillas bajo la lluvia.
Clahshil intenta alcanzar con sus flechas a los raptores, fallando los disparos por la lejanía, saliendo corriendo por la puerta de la posada seguida por Dimrod.
Los raptores han coaacionado al guardia de la puerta el cuál les abre el porton saliendo corriendo aunque ya empezando a notar la fatiga por el camino del Norte.
Mientras Ehalaf, Thor y Clarshil llegan a la puerta....
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Re: En tiempos de guerra....

Mensaje por Culebras » Vie Ene 25, 2013 11:27 am

..... Apretando los dientes Clarshil salío corriendo camino abajo, seguida por Thor y Ehalaf. No iban a dejar que se escaparan llevándose a Melyanna.
Los dos raptores más retrasados viendo como la mujer elfo se les echaba encima dejaron la caja y se dieron la vuelta. Mientras el hombre que llevaba a Melyanna arrojo el saco donde la transportaba dentro de la acequia que bordeaba el lado derecho del camino. Aunque poco profunda, tenía la suficiente para que la pobre Melyanna se ahogara inmovilizada dentro del saco.
Clarshil se detuvo a esperar que llegara Ehalf y cargo su arco. Cejohierro ignorando su aprensión a las corrientes de agua, se metio con el agua hasta la barba y empezó a sacar a Melyanna.
Uno de los hombres recibió un flechazo de Clarshil mientras el otro caía bajo el hacha de Ehalaf.
El jefe de la banda viendo caer a sus hombres se abalanzó sobre Ehalaf mientras Clarshil se enfrentaba a los dos últimos de la banda que se intentaban alejar arrastrando uno de los cofres.
Mientras Thor sacaba a una compungida Melyanna y la llevaba en brazos hacia Bree, Ehalaf se enfrentraba con el jefe de los raptores. El combate fue rápido, el hacha de Ehalaf se clavo en el abdomen de su enemigo, y este cayó desplomado en un charco de sangre.
Clarshil derribo a su oponente de un certero flechazo en la frente. El otro dejo el cofre y corrio a refugiarse en un bosquecillo que se extendía a la derecha del camino. Clarshil cuando se llevó la mano a su pierza izquierda notó que esta estaba húmeda. Estaba desangrandose por una certaza puñalada de su enemigo, de la que no se había dado cuenta. Arrancandose parte del vestido comenzó a vendarse la pierna.
Thor dejó en los brazos de Dimrod a Melyanna y volvió a correr camino abajo hacia donde estaban sus compañeros. El cansancio empezaba a hacer mella en sus pulmones, teniendo que detenerse y bajar andando.
Ehalaf viendo que las heridas de Clarshil no eran de gravedad se adentró en el bosque. Un chasquido a su espalda le hizo girarse con el tiempo de justo de esquivar un cuchillo. Viendo su fracaso, el raptor suplicó por su vida. Ehalaf tras golpearle se apiadó de él y le hizo cargar con el cofre hacia Bree.
En la puerta, ya avisados les esperaban los guardias de Bree, estos les agradecieron que terminarán con los raptores, desertores del ejercito real. Esa misma noche había llegado al cuerpo de guardia de Bree un sargento con la descripción de los desertores. Estos se asustaron y decidieron dar un golpe a Melyanna y su grupo tras observarles mientras dos de ellos les ayudaban a llegar a la posada.
Al día siguiente los dos hombres serían colgados de los muros de Bree.
Thor llevo en brazos a Melyanna hasta la casa de la curandera Sarah, en donde recibiría los cuidados necesarios para recuperarse de su herida.
Al día siguiente todo Bree sabía de la hazañá nocturna. Durante el desayuno Dimrod les explicó que partirían al día siguiente en una caravana guiada por un tal Elacar "Brazo Afilado", conocido así pues sustituía su brazo amputado por una protesis con la hoja de una espada engarzada para poder luchar. Ellos debería comprar una carreta y lo que necesitasen para el camino hacia Fornost.
Tras una mañana y tarde de compras en la que se hicieron con unos caballos y una carreta, también visitaron a Elacar, por recomendación del Posadero de "La Joya en la Concha", pues tenía fama de erudito y les podría hablar sobre los objetos que encontraron en el túmulo. Elacar observó los objetos y les hablo de sus propiedades. El único del que no pudo decir nada, aunque sabía que era un arma de los tiempos antiguos era del martillo. Pensando que tal vez fuera un martillo echo por los elfos, les comentó que podía llevar runas lunares, y estas no podrían ser leidas hasta la luna llena dentro de cinco noches.
Tras dar de comer a unos refugiados y conocer noticias sobre el norte y sorprenderse el nivel de despreocupación de algunos mercaderes, se retiraron a descansar.
Al día siguiente temprano partieron en la caravana. Estaba compuesta por 10 carretas más la de Melyanna. En la carreta viajaban, Melyanna, Matha, Galastel y conduciendola un ya recuperado Eoden mientras Dimrod iba a caballo junto a Ehalaf y Clarshil.
Ehalaf y Clarshil se ofrecieron a Elacar para ir de avanzadilla explorando. Ese atardecer se encontraron un grupo de maltrechos refugiados, a los que acogieron dentro del circulo de carretas. Estos eran un grupo de niños y mujeres guiados por un anciano. Este les comunicó las noticias que tenían. Los puestos fronterizos del este habían sido atacados y su aldea ardía pasto del ataque de los orcos. La mayoría de los hombres habían muerto luchando para que las mujeres y los niños pudieran huir.
La enfermedad y el cansansio habían debilitado a los refugiados, esa misma noche murió uno de los bebes en los desconsolados brazos de su madre. Matha ayudada por una curandero que viajaba con ellos intentó esa noche ayudarlos en todo lo que pudiera, pero al día siguiente la enfermedad había hecho presa de ella, y su pequeño cuerpo era azotado por la fiebre. El curandero llamado Zôri se ocupaba de ella, mientras Melyanna no se separaba de su lado.
Elhalaf y Clarshil se aproximaron en su avanzadilla varias millas por delante hasta la posada que había en el camino. Esta había sido quemada y sus propietarios asesinados. Había huellas de orcos hacia el este, además de pequeñas huellas de pies humanos. Los orcos se habían llevado a los hijos de los posaderos. Al atardecer llegó la caravana al puesto arrasado. Junto a Thor, Eoden, Dimrod y tres voluntarios de los guardias de la caravana siguieron las huellas en la nieve.
Al anochecer vieron el fuego del campamento. Clarshil propuso que la mitad del grupo atacara desde el este, pues no esperarían un ataque desde esa dirección, y la otra mitad desde el norte. Todos aceptaron.
El grupo del este compuesto por Clarshil, Ehalaf, Thor y Eoden, se aproximaron. En el campamento había 20 orcos. Cincon niños estaban atados junto al fuego, y en el fuego central, la hija adolescente giraba empalada en un espeton sobre el fuego, era la cena de los orcos. Thor en ese momento tropezó con Clarshil, cayendo al suelo y soltando un lamento. Los orcos se girarón en dirección al grupo, Eoden lleno de ira por lo que estaba viendo cargo gritando hacia el orco más cercano....
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Re: En tiempos de guerra....

Mensaje por Culebras » Vie Ene 25, 2013 11:31 pm

... Eoden cargó contra el primer orco rajandole el abdomen y apartándolo de un golpe, mientras Clarshil retrocedía para cargar su arco y Thor y Ehalaf cargaban contra los tres orcos más cercanos. Dos orcos se desplomaron sobre la la fogata central al ser alcanzados por las flechas del grupo de Dimrod proveniente desde el sur. Ehalaf rápidamente dio cuenta de dos de los orcos, mientras Thor derribaba a otro.
Clarshil disparó sobre el orco que iba a atacar a Eoden, traspasándole la garganta. Tras ver a varios orcos más caer por las flechas, los orcos reaccionaron, un grupo fue a por el grupo de Dimrod, mientras otros cuatro encaraban a Eoden y Ehalaf. El último orco se dispuso a degollar a los cinco niños. No dejarían que los rescataran. Clarshil viendo esto tenso y disparó para intentar salvar a los niños, pero el disparo fue precipitado y fallo. Uno de los niños fue degollado.
Eoden encaró a dos orcos y Ehalaf a otros dos. Eoden aunque lucho valientemente fue alcanzado por una de las cimitarras de los orcos que alcanzó su rostro y destrozo su ojo derecho.
Ehalaf dio cuenta de sus orcos y de otro que venía de derribar a Eoden. Clarshil volvió a disparar esta vez si alcanzando al orco que estaba degollando a los niños. Aprovechando que estaba aturdido, Thor saltó por encima de los niños y derribo al orco, aplastando su cráneo. Clarshil viendo que el orco que derribo a Eoden iba a rematarlo, hizo sonar su arco, hiriendo al orco, que presa de la ira se dirigió contra ella. Clarshil se retiró para tomar distancia y cargar cómodamente su arco, en cuanto tuvo al orco a tiro, una flecha traspaso su ojo.
Dimrod y su grupo dieron buena cuenta de los orcos que les atacaron, incluyendo al jefe de la partida, aunque esto les costó la vida de Eanar, uno de los guardias de la caravana que les acompañaba.
Tras registrar a los orcos e interrogar a un superviviente (solo les dijo que estaban condenados y que morirían todos pues un gran campamento de orcos y lobos estaba a pocas millas al este), y recoger los cadaveres de Eanar, la chica y el niño degollado, partieron hacia las ruinas de la posada en donde les esperaba la caravana.
Allí descansaron todo el día durmiendo en las carretas. Eoden se recuperaría, pero su ojo derecho había sido sustituido por una cicatriz. Esa noche Clarshil abrumada por no haber podido salvar a uno de los niños, se refugió en los brazos de Galastel con el que pasó una torrida noche de amor. Al día siguiente mientras Galastel dormía, se vistió y partió a caballo junto a Ehalaf para explorar por delante de la caravana.
Mientras Matha ya recuperada volvía a cocinar mientras Malyanna que no se había separado de ella en dos días pudo por fin descansar.
Ehalaf y Clarshil se aproximaron al fuerte que protegía Fornost por el sur. Lo encontraron silencioso. Un guardia inmóvil en la torre no les devolvió el saludo. Sospechando lo peor, volvieron con refuerzos de la caravana para explorar el fuerte. Allí Clarshil tras trepar el muro, vio como que el guardia que estaba inmóvil, estaba empalado. El resto de los 50 hombres de la guarnición y sus sirvientes se pudría crucificado en el patio, alrededor de una pirámide de cabezas que ocupaba el centro del patio.
Tras registrar el fuerte, encontraron un extraño hacha que no habían visto nunca. También descubrieron que el ataque debió de producirse por una traición desde dentro del fuerte, pues no había pruebas de que asaltaran los muros. Alguien debió de abrir el portón de entrada.
La caravana hizo un circulo junto al circulo de piedras que había en el camposantos de túmulos enfrente del fuerte al otro lado del camino. Hoja afilada hizo creer al resto de componentes de la caravana que en el fuerte se había extendido una enfermedad y no podían entrar. No quería descorazonar a los ya cansados viajeros.
Esa medianoche Elacar les llevo al altar del circulo de piedras. En cuanto vio el hacha encontrada la reconoció rápidamente, era un hacha de los montañeses de Rhudaur, igual que la que le seccionó el brazo una decada atrás.
La luna de la medianoche les mostrarían las runas lunares del martillo encontrado en los túmulos. Las runas mostraron que el martillo era un antiguo arma forjada en tiempos pasados, que llevó con orgullo uno de los nietos de Isildur. Thor cogió y levantó el martillo hacia el cielo el martillo. Este empezó a brillar. Mientras Elacar recitaba la plegaria inscrita en el martillo. A partir de entonces el martillo y Thor sería uno solo.
Unos aullidos de lobos provenientes de todas direcciones les devolvió a la realidad....
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Re: En tiempos de guerra....

Mensaje por Culebras » Jue Feb 14, 2013 12:07 pm

Rápidamente el grupo se dirigió hacia el circulo de carretas. Los hombres de Elacar, ya habían preparado una gran fogata en el centro. Cogiendo ramas ardiente, las lanzan fuera del circulo de carretas para crear un muro de fuego, para evitar que los lobos se acercaran a las carretas.
Clarshil se subió rauda a una carreta y tenso su arco. Este canto. Un gruñido de lobo la hizo sonreir. La flecha había dado en el blanco. Los hombres de Brazo Afilado secundaron a Clahsil.
Los lobos ante las flechas y el fuego decidieron que era mejor alimentarse de los cuerpos que se pudrían en el interior del fuerte, dejando en paz a la caravana.

Al día siguiente la caravana prosiguió su marcha, sin mucha dificultad. A medida que se aproximabana a Fornost, las cicatrices de la guerra desaparecián y se veía una extraña y placidad paz. Las gentes de los alrededores se sentían protegidos por el ejercito real acuartelado en Fornost y por los grandes muros de la capital en caso de necesitar refugio.

Antes de entrar en Fornost, Elacar agradeció de todo corazon la ayuda que le habían dado en el viaje. Si necesitaban alguna ayuda durante su estancia en Fornost, lo podrían encontrar en la posada La trucha azul, sita en la plaza del mercado, en el primer nivel de la ciudad.

Galastel también se despidió de Clarshil. Si ella deseaba lo encontraría en La trucha azul.

Tras separarse, Dimrod preguntó por la casa Eketta. Está estaba situada en el segundo nivel, en el barrio norte, la zona en la que se situaba la gran biblioteca y en la que los nobles de la ciudad tenían su residencia, alejados del bullicio del primer nivel. La paz y tranquilidad recorren el segundo nivel. Los estudiantes y habitantes del barrio viven inmersos en un clima espiritual que los aleja de los problemas mundanos que acecharn al reino. Nadie da importancia a los ataques del Rey Brujo. Están acostumbrados a que una vez que pase el invierno todo se solucione, como ha pasado durante tantos y tantos años.
La casa Eketta es una enorme mansión palacio. Es el palacio más grandes de la ciudad, ha excepción de las casas del rey.
Tras hablar con los criados, son conducidos a un comedor en donde pueden tomar un refrigerio y una comida que no satisface ningun estomago. Como averiguarán más tarde, la baronesa, madre del prometido de Melyanna, Faramis, es una vieja amargada y avara.
En la recepción, Melyanna es tratada como una niña delante de todo el grupo. La baronesa se comporta de forma altanera y hosca. Clarshil no pudiendo reprimirse, hace comentarios que no agradan a la baronesa, ordenando a los criados que conduzcan al grupo a las estanciancias de la servidumbre (pues eso es lo que piensan que son).
Dimrod tras agradecer los servicios presatados, paga al grupo y les propone seguir con ellos, pues Melyanna tal vez los necesite. Faramis está en el fortaleza de Ilmaryen, en la zona fronteria de las Quebradas del Norte, custodiando la frontera por orden del rey, y no volverá en un mes.
El grupo acepta, seguirán haciendose pasar por el servicio de Melyanna, y así tendrán alojamiento y manutención gratis.Matha ha conseguido calmar a la impulsiva Clarshil, y esta pide perdon por su comportamiento. Promete que será más diplomática y docil en su papel de sirvienta.
Al día siguiente tras descansar, el grupo se encamina a conocer la ciudad. Paseando por las calles del primer nivel, Thor, Ehalaf y Clarshil, oyen una noticia que les hiela la sangre. Elacar, conocido como Brazo Afilado ha sido encontrado muerto en un callejon detras de la plaza del mercado.
Tras acudir al cuartel de la puerta, en donde hablan con el capitán Agrenost, este les dice que el asesino de Elacar también recibió cuchilladas, pues la hoja de este estaban llena de sangre. También les dice que Elacar debió morir en otro sitio pues no había mucha sangre en donde le encontraron.
Thor piensa que tal vez el asesino haya ido a visitar a algun curandero. Como solo conocen a Zôri, van a visitarle. Además su casa está cerca de donde encontraron a Elacar.
Allí les recibe Zôri. Este les invita a pasar y contesta a sus preguntas. Ehalaf observando la casa se da cuenta de un detalle que le llama la atención. Debajo de una de las camas que esta cubiertas por un visillo que la separa del resto de la habitación hay algo. Cuando mira con más detenimiento se da cuenta de que es un naipe. Una carta de una baraja que ya ha visto antes. La baraja de Galastel, el tahur purpura.
Cuando salen fuera los cuenta. Thor recuerda que Galastel no era mirado con buenos ojos por Elacar. La cara de Clarshil pasa de la incredulidad al odio al comprender que Galastal se ha aprovechado de ella para no despertar sospechas y entrar en Fornost. Thor mira por la ventana y ve a Zôri en un charco de sangre. Ayudado por Ehalaf tiran la puerta. Zôri estás muerto con la garganta rajada y alguien esta corriendo escaleras arriba. Clarshil sube por la fachada a la segunda planta, mientras Thor y Ehalaf corren escaleras arriba. Oyen una puerta cerrarse. Cuando llegan y entran en la habitación que se acaba de cerrar ven la ventana abierta. El quicio tiene restos de sangre. Clarshil grita una maldición....
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Re: En tiempos de guerra....

Mensaje por Culebras » Vie Feb 15, 2013 2:40 pm

Tras ver al asesino huir, Ehalaf y Thor se encaminaron a la posada de La trucha azul, mientras Clarshil se dirigía a hablar con Agrenost el capitán de la guardia.
En la posada, tras interrogar al posadero y las camareras sacaron en claro que nadie con lel parecido físico de Galastel se había alojado en la posada.
Clarshil tras poner en conocimiento de los sucesos a la guardia, se dirigió a la posada para reunirse con Ehalaf y Thor. Andando en dirección al palacio Eketta, Thor vió la armería de un compatriota enano del que le habían hablado en la ciudad. Este de nombre Khaddabazur, aunque conocido como Khad en la ciudad resultó ser un conocido del padre de Thor hayá en Khazad-dûm (Moria), la patria de Cejohierro. Tras un recibimiento al estido enano, les prometió ayudarles en todo lo que pudieran en sus investigaciones sobre Elacar, citándoles en el salon del Gremio de Armeros para cenar.
Clarshil al llegar a los alojamientos de la servidumbre se encontró a Dimrod y Eoden vestido con ropas de sirvientes. Cuando vió el recargado e incomodo vestido que le tenían preparado grito de indignación con tal fuerza que resonó en toda la casa.
La casa se había vestido con las mejores galas para recibir a la flor y nata de la sociedad de Fornost. El mismo rey Arverdui estaba presente, acompañado de su heredero, el principe Aranarth.

Clarshil llamaba la atención. Los invitados se sorprendían que una elfa fuera la dama de compañía de la dama Melyanna, aunque el protocolo les impedía acercarse a hablar con los sirvientes.
Melyanna, notablemente aburrida no podía separarse de su futura suegra, excepto en los momentos en los que acompañada de Clarshil tenía que ausentarse.
El único momento en el que Melyanna se sintió viva, fue cuando conoció al principe Aranarth, amigo de su prometido, con el que bailó el resto de la noche alejada de las garras de su suegra.
Esa noche mientras Thor y Ehalaf fueron a cenar con Khad, Matha convenció a Clarshil, para que pudiera llevar algo de comida decente a la señora Melyanna. Clarshil escalando la fachada y esquivando a la vieja baronesa, que tiene la costumbre de pasear por las oscurecidad habitaciones pudo llevar la comidad que Melyanna devoró con ansiedad. La vieja baronesa le había impuesto un esctricto horario y sus comidas eran escasas y no muy deliciosas.
Khad durante la cena les dijo que algunos mercaderes de la ciudad, se habían asustado por el asesinato de Elacar, pues muchos de ellos tenían relación con él. Pero que no había podido sacarles nada. Al día siguiente al atardecer se produciría el entierro de Elacar. Tal vez allí pudieran hablar con alguno.
También les propuso un trabajo de guardaespaldas. Pues se necesitaban hombres fuertes para custodiar las casas de los mercaderes. Esa noche ante la falta de algo mejor, aceptaron y custodiaron la casa de un mercader de pieles.
Al día siguiente tras reunirse todos en el comedor de la casa de los sirvientes, Dimrod les comunicó que el principe Aranath había invitado a una cacería a la señora Melyanna, a la que podrían acudir ellos como acompañantes. Thor viendo que la cacería era montado, prefirió quedarse con Matha intentando sin exito descubrir los secretos de la gastronomía hobbit. Durante el desayuno, Dimrod les comentó que durante la cacería, la pieza más importante a batir era un corzo blanco, el cual muchos han visto y nadie ha podido cazar. De hecho algunos piensan que puede ser un espiritu y no un animal.
Al llegar al lugar de la cacería Aranarth les saludo. Allí quedo claro que no eran sirvientes como tal de Melyanna, pues le había sorprendido que una elfa fuera sirvienta de una gondoriana. Clarshil para demostrarle que no era una sirvienta ni una dama de compañía aposto con el principe 15 piezas de oro a que era mejor cazadora que él. Aranarth entre risas aceptó.
La caza por la mañana fue provechosa, pues un lobo y un jabalí fueron cazados. Ehalaf demostró ser bastante diestro con la lanza de caza. Al mediodía sonaban los cuernos que avisaban de la hora de comer....
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Re: En tiempos de guerra....

Mensaje por Culebras » Lun Feb 25, 2013 3:50 pm

Una vez saboreadas unas deliciosas (y otras no tanto gracias a Thor) viandas cocinadas por Matha y Thor, la caza prosiguió.
La primera pieza de la tarde fue un enorme oso negro. Este asustado por el ruido y los perros atacó al grupo descabalgando a Dimrod. Ehalaf reaccionó golpeándolo y el arco de Clarshil canto con escasa efectividad. Cuando el oso se iba a abalanzar sobre Ehalaf, Eoden cargo, e invocando antiguos gritos de guerra de sus antepasados, atravesó el ojo del oso con su lanza.
Con esta pieza y las cazadas por la mañana Eoden se proclamó vendedor de la cacería, siendo recompensado por el príncipe Aranarth. Clarshil malhumorada tuvo que pagar al principe 15 piezas de oro al perder su apuesta.

Al atardecer mientras Thor regresaba junto a Matha al palacio Eketta, hizo una parada junto al cementerio. Allí en un pequeño túmulo de piedra se dió el último adiós a Elacar brazo afilado. Thor entablo conversación con Argrenost, el capitán de la guardia. También le llamo la atención la unica mujer que había en el grupo.

Tras regresar al palacio, Thor y Ehalaf fueron a cenar junto a Khad al gremio, para averigurar noticias sobre la muerte de Elacar.
Clarshil mientras tanto fue de taberna en taberna intentando averiguar noticias. Al no averiguar nada termino compartiendo el fuego de los guardias de la puerta de Fornost. Allí consiguió averiguar, tras mucho dorar la pildora a un guardia, que había rumores sobre la existencia de una amante de Elacar. Su nombre es Yandabar y es una comerciante de hierbas y pocimas. Tras averiguar la dirección hacia allí encaminó sus pasos.

Khad lo único que les pudo decir sobre Elacar es que sus amistades se encontraban en el gremio de comerciantes, también les comentó las habladurías sobre las relaciones sentimentales de Elacar.

Ante el aburrimiento de pasar otra noche en palacio, decidieron repetir como guardas de las casas de los comerciantes. Thor repitió en la casa del mercader de pieles. A Ehalaf le encargaron el trabajo de vigilar la casa de una comerciante de hierbas llamada Yandabar junto a otros dos hombres más.

Cuando Clarshil llegó a la casa de Yandabar, se encontró la puerta trasera entreabierta. Al otro lado en medio del pasillo un hombre con cota de malla y el cuello rajado empapaba el pasillo de sangre. Cuando entro sigilosamente se dirigió hacia una habitación iluminada al final de pasillo, pasando junto a las escaleras. En la habitación vió a Ehalaf junto a otro hombre. Ehalaf al ver el cadáver de su compañero de guardia, saco su hacha y comenzó a subir la escalera seguido de Clarshil. Cuando estaba llegando al final de la escalera vio un relampago acerado dirigiendose a su pecho. Aunque noto el frio acero acaricia su cuerpo, su armadura y el que Clarshil tirara de él hacia atras le salvo de la fatal cuchillada. De pie junto a la escalera esta Galastal, el tahur purpura. Ehalaf atacó con su hacha que se le resbaló de la mano cuando iba a dar un golpe mortal. Tras perder el hacha desenvainó su daga y se lanzo en un mortal intecambio de cuchilladas con Galastel.

Yandabar alarmada por los ruidos salió al pasillo a averiguar que ocurría, momento que aprovechó Galastel para agarrarla por el pelo y poner su daga en el cuello. En ese momento Clarshil tensó el arco, pronunció ¡SENTENCIA! y disparo alcanzando a Galastel en el brazo de la daga destrozándoselo, en el momento que solto a Yandabar, Ehalaf se avalanzó sobre él derribándolo....
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Re: En tiempos de guerra....

Mensaje por Culebras » Jue Mar 21, 2013 5:55 pm

Tras reducir a Galastel y entregarlo a los guardias, Yandabar les agradeció a Clarshil y Ehalaf el valor demostrado al salvarle la vida. Ante las preguntas de los dos, Yandabar solo les dijo que era los oidos de Elrond de Rivendel en Arthedain, y que por eso el rey Brujo deseaba su muerte.

Tras contar la hazaña nocturna a Thor durante el desayuno, el resto del día estuvo ocupado en los preparativos para la fuga del Melyanna y el resto del grupo del palacio Eketta. Esta fuga estaba patrocinada por Aranarth. Se reunirían con la caravana de suministros que se encaminaba hacia Ilmaryen, en donde Melyanna podría reunirse con su prometido Faramis Eketta.

Esa noche Clarshil trepo hasta la habitación de Melyanna. La habitación estaba vacía, pues Melyanna, nerviosa al haber visto a su futura suegra rondando por los pasillos había decidido intentar escapar por su cuenta por la puerta principal. Antes de que la baronesa la descubriera, fue interceptada por Clarshil. Lamentablemente un tropiezo de Melyanna despertó a los criados, teniendo que huir rápidamente por la ventana. Clarshil mientras huía disparó contra la ventana para evitar que les siguieran, haciendo que la baronesa se llevara un buen susto.

Junto a las puertas de Fornost les esperaba la caravana. Esta estaba compuesta por una veintena de mulas y cuarenta hombres a caballo, montaraces de Arthedain.
La caravana iba dirigida por Eresgal, capitán de los montaraces de Fornost. Este se muestra huraño al principio, pues considera que el grupo de Melyanna no deja de ser una complicación más en un viaje de por si muy complicado.

Ehalaf y Clarshil poco a poco se ganan la confianza de Erasgal y este les da vía libre para que vayan de exploración.

El tercer día de viaje trae malas noticias. Un mensajero proveniente de Fornost. Un grupo de trolls y lobos atacaron la ciudad la noche anterior. Antes de que cerraran las puertas dos trolls entraron y arrasaron el barrio sur, la zona de los comercios. Solo la valentía de Agrenost, el capitán de la guardia pudo impedir mayores daños a costa de su propia vida. Los ataques se dirigían hacia el cuartel de la guardia. Esto hace pensar al grupo que tal vez el objetivo era rescatar al tahúr púrpura. El mensajero no pudo confirmarlo.
Dos días después, el mensajero murió a consecuencia de una herida infectada.

El octavo día de viaje llegaba a su fin, Ilmaryen se encontraba ya cerca. Clarshil y Ehalaf se encontraban de acampada cuando oyeron sonar el cuerno de la caravana.
Medio centenar de orcos montados en lobos y varios carros montados por montañeses de Rhudaur. Por el camino de Ilmaryen, Clarshil vio como también se dirigían arqueros a caballo. Habían caido en una trampa.
Ehalaf espoleó al caballo. Clarshil vio un altozano y se dirigió hacia él. Mientras en la caravana, Erasgal cargó junto a sus hombres contra los jinetes de lobo. Eoden azuzo a los caballos de la carreta, mientras Thor en la parte trasera de la carreta cubría con su escudo a Melyanna y Matha de las jabalinas de los montañeses.
Dos carros se pusieron uno a cada lado de la carreta, saltando dos de sus ocupantes a la carreta para capturarla, Thor blandiendo su martillo y gritando gritos de guerra entonados por sus ancestros dio buena cuenta de ellos ayudado por Melyanna. Cuando otros dos carros se dirigían a atacarles apareció Ehalaf que cargo, matando a los tripulantes de ambos carros. Eoden viendo el altozano lanzo a la carreta por el sendero que subía a la cima, con la mala suerte de que la carreta vuelca. Sacando a Melyanna y Matha como pueden debajo de la carreta, Ehalaf y Thor subido sobre los restos de la carreta cubrirán el camino.
Mientras tanto el combate con los orcos no va bien para los hombres de Arthedain. No pudiendo pararlos, ocho jinetes de lobos se dirigen contra el altozano. Clarshil en ese momento entra en un ataque de pánico, pues en vez de ayudar a sus amigos se dedica a hacer un fuego, los sucesos del viaje, parece que han mermado la capacidad racional de su mente. Ehalaf y Thor luchan desesperadamente, superados en número. Ehalaf cae combatiendo valientemente. Cuando los lobos se van a alimentar de su cuerpo inscociente, Thor salta sobre ellos derribando a los dos orcos y alejando a los lobos del cuerpo de Ehalaf. Clarshil se recupera y dándose cuenta de lo que ocurre, ayuda a Dimrod que se encontraba herido luchando contra dos jinetes de orcos, disparando sobre ellos. En ese momento se oye la llamada de un cuerno. Un grupo de jinetes acorazados cargan lanza en ristre contra los orcos. Vienen por el camino de Ilmaryen.
Con los últimos restos de los orcos huyendo, el grupo baja del altozano para ver a su salvador. La matanza se extiende por la llanura. De los cuarenta montaraces solo quedan en pie una docena.
El jefe de la partida se presenta como Faramis Eketta. Sorprendido por encontrarse a Melyanna, todo son parabienes para sus acompañantes. Los ojos de Melyanna tienen un brillo que no habían tenido en mucho tiempo. Eso alegra a Matha.
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Re: En tiempos de guerra....

Mensaje por Culebras » Jue Abr 25, 2013 12:52 pm

Ese mismo día llegaron a la fortaleza de Ilmaryen. Esta se asentaba en los resquiciós de las quebradas del norte. Al este y al oeste se elevaban a 10 leguas de distancias, dos atalayas de vigilancia. En caso de que alguno de los tres fuera atacado, encendería un fuego en lo alto para avisar a las otras dos.
Tras ser recibidos por la servidumbre de la fortaleza, Faramis ordenó que llevaran a Ehalaf a las habitaciones de curación. Allí Melebrían, la señora encargada de la casa de curación sanó sus heridas.
Faramis preocupado por lo peligroso de la situación de Ilmaryen, enseñó al grupo un tunel secreto por el que deberían huir y llevarse a Melyanna si la situación se volvía insostenible. Ese día y el siguiente el grupo se dedicó a descansar en la comodas habitaciones que le facilitaron. Solo una sombra apareció. Clarshil durante el viaje había dado muestras de inestabilidad emocional. Esos días empeorarón teniendo la elfa un comportamiento erratico, ante la mirada confusa de sus compañeros. cuando visita el salon y conoce a Barnamin el bardo su situación empeora más, tal vez le recuerda a Erasgal, el hombre que la amo una noche y luego la rompió el corazon con su malvado comportamiento.

Matha hace buenas migas con Filmaca, el ama de llaves. Esta le comenta que el señor Faramis no ha dormido en su habitación esos días. Piensa que habrá estado en la biblioteca ocupado con los asuntos de la guerra. Matha sonrie, adivina donde durmió, sabe que Melyanna está enamorada de Faramis y que este amor es reciproco. Por fin una noticia alegre.El segundo día Thor y Ehalaf aburridos convencen a Goromil, un montaraz dunlendino, jefe de exploradores para que les deje ir en su partida de caza. Esta es un desastre por la torpeza de Thor y Ehalaf. Goromil enfadado decide que nunca más le acompañen.
Al tercer día Thor y Ehalaf acompañaron a Faramis y Melyanna en una partida de cetrería. Deleitándose con el vuelo de los halcones y azores de Faramís pasaron un día distendido. Allí el escudero de Faramis, el joven Isten les enseñla las técnicas para cazar con halcones.
A la vuelta, cansados pero alegres la emoción del día, la tormenta cae sobre ellos. Un grupo de exploradores de Angmar se han acercado hasta las proximidades del castillo, y tras ver lo que es una presa facil, tensan sus ballestas y atacan al grupo. El primer disparo derriba el caballo de Melyanna, dejándola atrapada debajo del animal. Ehalaf y Faramis cargan en la dirección de los disparos, dejando a Thor, a Dimrod y a Isten intentado sacar a Melyanna. Cuando la pareja de jinetes se aleja, son atacados por otro grupo de exploradores. El combate es encarnizado, Thor recibe duras heridas que le provocan la perdida de un ojo. Aun así luchan con el valor de la desesperación. La vuelta de Ehalaf y Faramis equilibra la balanza. Acaban con todos los exploradores.
De regreso a la fortaleza, Thor recibe la atención de Melebrían. Sus heridas son graves pero no mortales. Faramis decreta que a partir de ese día no saldrán más que los exploradores. Esa noche se ilumina el fuego de la Atalaya del oeste.
Al día siguiente se envían exploradores, Clarshil ya recuperada, por su cuente decide acercarse a la Atalaya del oeste. Allí en la lejanía solo se ve muerte y desolación. Todo está arrasado. Clarshil a su regresos se encuentra con los exploradores que se dirigían hacia allí. Estos van hacia al norte, mientras ella regresa a Ilmaryen e informa a Faramis.
Ese atardecer suena el cuerno de la fortaleza. Cuando se asoman ven como por el camino del oeste se acercan un grupo de cinco hombres con aspecto de estar heridos. Cuando los dos guardias de la puerta se acercan, descubren que lo que pensaban que eran compañeros, no son sino grandes orcos que se les hechan encima. Los orcos tras dejar un compañero muerto y los cadaveres de los guardias entran en la fortaleza e intenta destruir el mecanismo de la puerta. Rápidamente acuden Thor y Ehalaf que ayudan a los guardias que están luchando contra los orcos. Estos orcos no se parecen en nada a aquellos contra los que lucharon. Son buenos luchadores y llevan armaduras de malla debajo de sus ropajes. Thor a pesar de sus heridas lucha con valor al igual que Ehalaf pero esto no es suficiente, solo la llegada de Clarshil, Faramis y Thangon impide que los orcos cumplan su misión.
El cuerno vuelve a sonar. Cuando miran al exterior, ven como un ejercito de orcos y hombre está aproximándose desde el norte. Faramis ordena el cierre de las puertas y que se refugien los campesinos en la torre. Los orcos arrasan las casas del exterior.
Esa noche los orcos se acercan a la torre, llevan atados a los exploradores que fueron hacia el norte. Comienzan a torturarlos delante de la torre. Clarhil indignada dispara una flecha que cae muy cerca de un orco. Estos asustados deguellan rápidamente a los prisioneros.
Eresgal, el capitan de la guardia exhorta a los defensores a dar lo mejor de si mismos. Cuando habla con el grupo de Melyanna, le dice que busquen el sitio que mejor les apetezca pues no les puede pedir que luchen como uno de sus soldados. Ehalaf, Thor y Clarshil deciden luchar junto a los soldados en una de las almentas. Eoden lleva ropas de soldado y Dimrod se quedara ayudando a Melyanna junto a los civiles en el sotano. Afuera solo hay el sonido de los tambores y la muerte....
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Re: En tiempos de guerra....

Mensaje por Culebras » Mar Jun 18, 2013 12:42 pm

No hubo amanecer. Ese día se levantó oscuro y encapotado. Los hombres de Angmar se afanaban construyendo las máquinas de asedio mientras los arqueros orcos hostigaban a los centinelas que osaban asomarse por las troneras de las torres.

La guarnición paso ese día con el corazón en un puño, mientras los nervios y la ansiedad se empezaban a extender entre los habitantes de Ilmaryen. Esa misma tarde cuando se disponían a cenar tras ser relevados Clarshil, Thor y Ehalaf tuvieron que mediar en una pelea en el comedor. Uno de los soldados acusaba a Eoden de haber mancillado su honor al acostarse con su mujer. Eoden se defendía con un taburete mientras el soldado espada en mano intentaba ensartarlo. Ehalaf y Thor se interpusieron entre los dos Solo la aparición del capitán Eresgal hizo que aquello no llegara a más.

Al día siguiente Eresgal mandó llamar a Clarshil, Thor y Ehalaf. El jefe de los exploradores Goromil llevaba desaparecido desde el comienzo. Este era un montañes y Erasgal ya había empezado a oir rumores sobre una posible traición.

Tras registrar la torrer, en uno de los sotanos, encontraron al pobre montañes ahorcado. La desesperación se veía en sus ojos enrojecidos. Tal vez, el ver morir a sus hombres delante de la torre y no ser uno de ellos pudo provocar el suicidio. Tal vez.

Faramis reunió al día siguiente en el patio a todos los hombres. El asalto era inminente. Posiblemente de esa noche no pasarían. Los hombres golpearon sus escudos y lanzaron gritos de guerra de sus antepasados numeroneanos.

Aquella noche se desató el infierno. Lo Angmarín llevaban con ellos uno de los poderosos brujos sirvientes del Nazgûl. Este lanzó un conjuro que hizo que la puerta empezará a arder, momento que usaron los orcos para lanzarse sobre ella con el ariete.
Detras de la puerta, formaron la mayoría de los hombres de Ilmaryen con Thangon, Erasgal y Faramir al mando. Clarshil, Thor y Ehalaf formaron también en el patio de la fortaleza.
La puerta cayó y a través de ella comenzo a entrar un torrente de orcos. Estos eran fuertes y vestían armaduras de metal, aunque seguían siendo combatientes inferiores. Pero el número empezó a imponerse y poco a poco los hombres de Arthedain retrocedían hacia las escaleras que llevaban al sotano, en donde se refugiaban las mujeres y los niños.
Faramis al ver la situación desesperada les dijo a Clarshil, Thor y Ehalaf que se fueran por el pasadizo con las mujeres y los niños. Clarshil bajo rapidamente y ayudando a Melyanna abrieron el pasadizo por el que empezaron a deslizarse las aterrorizadas mujeres y niños. Clarshil se quedó esperado a los demás. Estos bajaban luchando por las escaleras. Ya quedaban pocos de los hombres. Erasgal y Thangon cayeron conteniendo a los orcos. También Eoden cayó atravesado por una lanza. Ehalaf le socorrió y se lo llevó a través del tunel. Cuando llegaron a la cueva Melebrian la curandera vió que las heridas de Eoden eran mortales. Este les pidió una espada, retrasaría lo que pudiera a los orcos. Matha lloraba y Melyanna con lagrimas en los ojos se la tuvo que llevar en volandas.
Mientras cabalgaban oyeron un antiguo grito de guerra de Rohvanión. Nunca más volverían a ver a Eoden.
Tras cabalgar varias horas hicieron un alto. Faramis conteniendo lagrimas de impotencia y rabia era consolado por Melyanna.
En el horizonte se vislumbraba la ciudad de Fornost.
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